José Luis Méndez Romeu

Mary Carmen Calviño, alcanza su plenitud en bodegones y paisajes

UNA nueva exposición de Mary Carmen Calviño que se suma a una larga serie que a lo largo de más de dos décadas ha familiarizado al público con los temas, la paleta y la sensibilidad de una gran artista coruñesa. Una fecunda trayectoria que hoy se enriquece con una exposición de madurez, que recoge, amplia y proyecta hacia el futuro la obra de una artista que, como todo artista relevante, es, en esencia, fiel a si misma, a su universo cromático, a su singular visión de la realidad. Es su mirada creadora la que transforma esa realidad, discernible por el público, en una expresión distinta, que nos descubre en formas, luces y originalidad cromática, una manera distinta de ver y por tanto de expresar la emoción de una realidad.

Alcanza Mary Carmen Calviño su plenitud en bodegones y paisajes. Los primeros con composiciones ora clásicas, ora innovadoras. El juego de elementos cargados de significación histórica, que han sido tratados a lo largo de la evolución de la pintura y que en si mismos remiten a vivencias culturales muy arraigadas, le permite a nuestra artista ofrecer una mirada nueva. Membrillos y granadas, frutos y hojas de la viña remiten a otras obras tratadas por todos los maestros de la plástica. Así la forma pictórica lleva implícita la visión simbólica: la evolución de las estaciones, la complejidad de frutos que esconden su color, sensualidad y complejidad, aquellos asociados a la feracidad y a la felicidad, tratados ya en la iconografía mitológica.

A veces la sensualidad de esos bodegones está compensada con la cerámica popular, íntegra en su sencillez, desportillada para mostrar la fugacidad del tiempo, o utilizada a modo de cornucopia. La sencillez y autenticidad de la cultura popular unida al fuerte simbolismo de los frutos de la evolución cultural.

Y los paisajes. Irreales a fuer de reales. Bosques, mares, rompientes, valles, ríos y estanques son lo que parecen y a la vez son inéditos. Porque la mirada de nuestra artista ha creado un paisaje que, como hicieron los románticos, es una idealización llena de otras lecturas. Una naturaleza indómita, ucrónica, simplificada y estilizada, que nos transmite la génesis del paisaje y al tiempo nos invita a una visión arcádica. Obras que nos confrontan con una visión de la naturaleza llena de fuerza y con latentes valores ecologistas. La belleza en estado puro y la potencia de la Tierra. Nuestra artista se muestra panteísta y como Thoreau ofrece una comunión con el mar, con las altas cumbres, con la frondosidad, donde nos sentimos atraídos e inmersos en esa visión lúcida y poderosa plásticamente.

Poderosa por su paleta. Colores cálidos, riqueza compositiva, puntillismo, enriquecidos por una luminosidad que muestra el oficio artístico.

Una exposición para contemplar deleitadamente, demorándonos en las sensaciones y en las vivencias que afloran ante obras de plenitud de Mary Carmen Calviño.