José Gonzalez Dopeso

Mary Carmen Calviño o el sentimiento y vocación por la pintura.

Mary Carmen Calviño es una artista de singular personalidad y fina sensibilidad para captar las cosas de la naturaleza, dándoles forma y vida. Es todo un ejemplo de superación fortaleza y vocación en el difícil arte de la pintura. En su trabajo hay sentimiento y emoción. Sin duda sintió la llamada que el primer visionario, pues su obra está impregnada de una inmensa espiritualidad. Contemplar sus últimos cuadros es un recreo que colma la sensibilidad del espectador más exigente. Mary Carmen pinta marinas, flores, retratos y figuras, pero sobre todo es una pintora del campo del paisaje, de los valles, colinas y montañas, de los entrañables rincones de la Galicia que recorre respondiendo a su inseparable ansia de crear, para despertar en nosotros los mismos sentimientos y emociones que ella siente.

Camón Aznar escribió que el paisaje es la gran conquista del arte moderno. No hay limitación alguna para las expansiones creacionales. No es sólo una reproducción de un ángulo de visión lo que consta en el cuadro, sino la rectificación del orden de un ángulo de visión lo que consta en el cuadro, sino la rectificación del orden natural por un orden del espíritu del artista. Mary Carmen parece ser fiel a la filosofía del mensaje del maestro, porque sus cuadros, y especialmente sus paisajes, son fiel expresión de una vocación incomparable, que se mueve dentro de un estilo realista y expresionista. Este paisaje que pinta Mary Carmen Calviño es como un diálogo del creador con la criatura y el alma de la artista ofrenda a la divinidad una naturaleza recreada y conmovida con tierna transparencia, esta naturaleza no se oculta, sino que revela el alma de la artista. Toda la obra de nuestra pintora se trata y mima con la misma euforia lírica y la misma elasticidad emocional. Ortega y Gasset sentenció:"No hagáis usos nuevos vosotros los pintores. Hay una estética gobernante: se llama así mismo realismo. Es una estética cómoda. No hay que inventar nada. Ahí están las cosas; aquí está el lienzo, paleta y pinceles. Se trata de hacer pasar las cosas que están ahí al lienzo que está aquí.". Añádese a esto el idealismo, la creación y la espiritualidad y tendremos como resultado el artista auténtico, como auténtica es la pintura de Mary Carmen Calviño, porque pone en ella alma y corazón, por lo que su obra se nos presenta con una gran fuerza espiritual y su trabajo es como un devenir en busca de la perfección. Nuestra artista mantiene un diálogo permanente con el arte, y por ello le da vida a las naturalezas muertas y alma a las cosas vivas. Esta conjunción produce una simbiosis de creación y recreación, de dimensión y color. Esta pintura es penetrante y en ella hay mucho de verdad. Es un canto a la "Galicia adourada" de F. Añón, porque en ella se refleja la sudade, el sentimiento, la Galicia ancestral y la de hoy, la belleza verde de los mil verdes galaicos. Evidentemente, Mary Carmen Calviño es una pintora de cantos y sinfonías verdes y poéticas, como su última obra es una balada de homenaje al arte. Creo hacer justicia al escribir así, porque he podido adivinar, más bien comprobar, que el secreto de esta artista está en que pinta con amor, con ternura, con fe. Y así, Mary Carmen Calviño continuará triunfante por el camino del arte, acercándose al mundo, no con desafío negativista, sino con amor, que conduce a la auténtica creación.