Laureano Álvarez

De varias muestras de pintura y escultura.

Se multiplican las muestras de arte. Y, a nuestra escala, puede apreciarse cuanta distinta tendencia se cultiva, ajustando a ellas personales conceptos por los cuales encauzar el impulso creador o la necesidad expresiva.

Objetividad de Mary Carmen Calviño.

En la sala de la Dirección Provincial de Cultura expone veintiocho obras, paisajes y figura, Mary Carmen Calviño, quien ofrece su quehacer artístico y el acto de la muestra a doña Emilia Pardo Bazán tan vinculada al mundo del arte, muy especialmente a la pintura.

Mary Carmen Calviño muestra un singular entusiasmo y entrega a la pintura, "reproduciendo la naturaleza en su realidad objetiva" como dice el catedrático y doctor en Filosofía y Letras, Antonio Masdías Quintela.

Sin duda, la pintora satisface un impulso íntimo, quizá una sed interior, recreando el paisaje de su entorno, posiblemente algunos con recuerdos íntimos, viejas costumbres u oficios que permanecen cómo índices de una cultura que va perdiendo vigencia con las últimas rederas o el cestero, paciente trabajador de correosos y flexibles mimbres.

Muestra Mary Carmen Calviño una gran sensibilidad, traicionada, a veces, por la técnica que, aparentemente, pretende retener su capacidad expresiva para decirnos el secreto replegado más allá del color transmutado en flores, palomas o el rincón urbano con acacias, ese eje blanco-rojo cuyo místico hace referencia al alma y la inmortalidad, desde el romántico.

No resulta fácil enmarcar esta obra en "ismos" figurativos, posiblemente por la objetividad de visión que le impone un naturalismo como aquel defendido por doña Emilia Pardo Bazán para fondo del realismo español.

Grata y amable exposición que dejará huella de la artística labor pictórica de Mary Carmen Calviño.